¿Quién cuida a los hijos de las trabajadoras del Plan México?

Marcha con cartel de Toni Morrison
Foto de Kalea en Unsplash

Diego pesaba poco más de cuatro kilos cuando lo cargué por primera vez. Era hijo de Diana, una compañera de universidad que había tenido a su bebé en pleno segundo año de la licenciatura. El “grupito” con el que nos juntábamos para hacer trabajos escolares nos convertimos, sin nombrarlo así, en su red de cuidado. Por turnos, cargábamos a Diego, mientras Diana entraba a presentar algún examen. Fabiola, otra compañera, vivió algo similar meses después.

Nadie del grupito lo llamaba “economía del cuidado”. Solo sabíamos que sin esa red informal, Fabiola y Diana probablemente no habrían terminado la carrera. Curiosamente, como en muchos otros espacios, yo era el único hombre.

#8M · Reflexión

Llevo investigando y redactando el presente artículo desde antes del 8M 2026 y lo publico, pasados algunos días. No busco apropiarme de una fecha que no me pertenece, sino porque llevo ya algún tiempo trabajando y observando dinámicas donde la perspectiva de género sigue sin ser comprendida y aplicada. El Día Internacional de la Mujer deja este año, una vez más, una pregunta incómoda: ¿cuánto del trabajo que las mujeres no pueden hacer en el espacio público lo están sosteniendo en silencio en el espacio privado?

Los datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) publicados esta semana en La Jornada dan una respuesta con número: las mujeres en México trabajan en promedio 83.1 horas a la semana, frente a 70.8 de los hombres. Pero el trabajo de cuidados no remunerado (doméstico, de crianza, de atención a personas dependientes) carga 40.9 horas semanales sobre ellas, más del doble que los 19.5 hombres. Esa brecha no empieza ni termina a los 30 años: se instala desde los 20, se mantiene por encima de 35 horas semanales hasta los 60, y alcanza su pico más alto entre los 30 y 34 años, la edad productiva que el Plan México necesita en sus parques industriales.

Yo no lo entendí así cuando cargaba a Diego. Lo entendí después, cuando empecé a estudiar género, a rodearme de mujeres feministas (académicas y activistas), trabajar con mujeres en contextos de violencia, con funcionarias públicas, con empresarias que me explicaban por qué sus mejores trabajadoras “de repente dejaban de rendir”. Siempre había un hijo, una madre mayor, un arreglo de cuidado que se había roto. Siempre había un hombre (padre, pareja, jefe) que no había visto el problema porque no era su problema o que no quería comprender el problema.

Eso también tiene que cambiar. Y los parques industriales son, paradójicamente, una oportunidad para que cambie.

$5.7 billones de pesos que las mujeres mexicanas subsidian cada año con su tiempo en trabajo no remunerado de cuidados — equivalente al 17% del PIB

El trabajo no remunerado total en México representa el 23% del PIB (más de 8 billones de pesos). Tres cuartas partes lo subsidian las mujeres. Cada mujer aporta en promedio 99,540 pesos al año en trabajo no pagado; cada hombre, 47,515 pesos. · Fuente: INEGI 2024 / CIEP, publicado en La Jornada, 5 de marzo de 2026

Hoy, veinticinco años después de cargar a Diego, el problema sigue siendo idéntico, solo que ahora podemos nombrarlo con mayor precisión, así como sabemos cuánto nos cuesta no resolverlo.

5.6 billones de pesos y una agenda pendiente

El Plan México no es un programa más. Es la respuesta del gobierno de Claudia Sheinbaum a un problema estructural: con el PIB creciendo apenas 0.7% en 2025, un déficit fiscal de 4.3% y sin reforma fiscal en el horizonte, el gobierno necesita una tercera vía para reactivar la economía sin depender solo del presupuesto. La solución: más de 1,500 proyectos de inversión pública y mixta por 5.6 billones de pesos entre 2026 y 2030, con la inversión pública alcanzando el 2% del PIB este año. El Estado define reglas y objetivos sociales; los privados co-invierten y comparten riesgos.

El 5 de marzo pasado, Sheinbaum se reunió con el Consejo Nacional de Inversiones para revisar avances. Carlos Slim en la mesa, secretarios de Estado al lado. La señal política es clara: este plan no se detiene.

📊 Plan México en cifras
  • 0.7% — crecimiento del PIB en 2025. El Plan México nace de esa urgencia.
  • 5.6 billones de pesos en más de 1,500 proyectos de inversión pública y mixta, 2026–2030
  • 2% del PIB destinado a inversión pública solo en 2026 — 722,000 millones de pesos adicionales
  • $625 millones de dólares anunciados para desarrollo de parques industriales en todo el país
  • 1,000 nuevos centros de cuidado infantil comprometidos por Sheinbaum ante la CEPAL en agosto de 2025
  • 466.8 mil millones de pesos en el nuevo Anexo 31 “Sociedad de Cuidados” — aunque solo 5.1 pesos de cada 100 van a programas que genuinamente cumplen criterios de cuidado

Tres agendas que avanzan en paralelo: reactivación económica, inversión industrial y finanzas públicas bajo presión. Una cuarta, que no se observa como agenda: el sistema nacional de cuidados. Si bien existe el compromiso de las 1,000 guarderías y el Anexo 31, no existe o plantea la creación de infraestructura para absorber la demanda que el Plan México está a punto de generar.

Los parques industriales se planean con infraestructura física: energía, agua, vialidades, naves. La infraestructura de cuidado no aparece en ese plano.

El Anexo 31: más nombre que sustancia

En 2026 México tendrá por primera vez un anexo presupuestal dedicado al sistema de cuidados (Anexo 31) “Consolidación de una Sociedad de Cuidados”, con 466.8 mil millones de pesos, equivalente al 1.2% del PIB. Suena ambicioso. Los números, sin embargo, cuentan otra historia.

El CIEP lo puso en perspectiva esta semana: el Anexo 31 equivale apenas al 5.42% del valor económico del trabajo no remunerado en el país. Es decir: el gobierno está destinando a resolver el problema poco más de un veintavo de lo que el problema cuesta. Y la mayor parte de ese presupuesto no va a infraestructura de cuidado, va a transferencias monetarias.

🔍 Lo que dicen México Evalúa y el CIEP sobre el Anexo 31

De cada 100 pesos del Anexo 31: 64 pesos son transferencias universales (Beca Rita Cetina, pensiones), 29 pesos van a programas de salud, y solo 5.1 pesos corresponden a los tres programas que cumplen criterios de cuidado: Guarderías IMSS, Estancias ISSSTE y el Programa de Apoyo para Hijos de Madres Trabajadoras.

El CIEP apunta el mismo problema desde otro ángulo: el 64.1% del Anexo 31 son transferencias monetarias; solo el 35.9% corresponde a provisión directa de servicios o bienes. “El esfuerzo presupuestario no se traduce en una estrategia sistemática de reducción” de la carga de cuidados sobre las mujeres.

El presupuesto específico para cuidado infantil en 2026 será de 24.4 mil millones de pesos, apenas 0.1% del PIB, frente a un máximo histórico de 27.1 mil millones ejercido en 2016. Una década de estancamiento. La brecha entre lo necesario y lo asignado, según la ONU, es de 171 mil millones de pesos anuales.

La desigualdad entre sistemas es igualmente reveladora: el gasto por infante en las estancias del ISSSTE será en 2026 de 177,370 pesos, casi 12 veces más que los 15,125 pesos del programa de Bienestar, que atiende a quienes no tienen seguridad social formal.

Fuentes: México Evalúa, “¿Qué pasa con el sistema de cuidados en el Presupuesto 2026?”, septiembre 2025. · CIEP / La Jornada, 5 de marzo de 2026. · ENUT 2024, INEGI.

La transferencia monetaria da alivio de ingresos. No modifica la estructura. Las mujeres siguen siendo el sistema de cuidados de México, solo que ahora con un bono.

Lo que escucho en las mesas empresariales

En mi trabajo con cámaras empresariales en Naucalpan, Puebla y Huatulco, el ausentismo laboral femenino aparece como problema recurrente. La lectura habitual desde el sector es que “las mujeres faltan más”. Lo que rara vez se analiza es por qué.

Una trabajadora que no tiene con quién dejar a su hijo enfermo no falta por irresponsabilidad: falta porque el sistema de cuidado que debería sostenerla no existe o se está reduciendo. Una madre que no puede incorporarse al mercado laboral porque el costo de la guardería supera su salario potencial no está tomando una decisión libre: está respondiendo a una ecuación que no le deja otra salida.

A esto se suma un problema estructural que el Plan México no puede ignorar: la informalidad laboral en México sigue afectando a más de la mitad de la población ocupada. Las trabajadoras de zonas industriales, muchas de ellas migrantes internas, muchas sin redes familiares cercanas, enfrentan el círculo más cruel: sin cuidado formal, no pueden acceder al empleo formal; sin empleo formal, no tienen acceso a las guarderías del IMSS.

43 millones de empleos potenciales si se cierra la brecha global de cuidado infantil

El 72% de los niños en edad preescolar en el mundo carece de acceso suficiente a servicios de cuidado. Cerrar esa brecha podría generar hasta 43 millones de empleos. · Fuente: Banco Mundial

Retos y oportunidades: lo que el Plan México tiene que resolver

La combinación de datos del Plan México, el análisis del presupuesto de cuidados y la realidad del campo dibuja un mapa de tensiones concretas, pero también de oportunidades reales si los actores correctos se articulan a tiempo.

⚠ Retos
  • El Anexo 31 destina solo 5.1 de cada 100 pesos a programas genuinamente de cuidado. El resto son transferencias universales o salud general.
  • La infraestructura lleva una década contrayéndose: 147 guarderías IMSS cerradas desde 2019; el programa de madres trabajadoras perdió 80 mil beneficiarios solo entre 2024 y junio de 2025; las estancias ISSSTE cayeron 39.6% desde su máximo histórico.
  • La desigualdad entre sistemas es estructural: el gasto por infante en el ISSSTE es casi 12 veces mayor al del programa para población sin seguridad social.
  • El acuerdo IMSS–Secretaría de Economía para instalar CECIs existe en papel, pero la operación en campo requiere actores locales que el gobierno central no siempre puede convocar solo.
  • Las zonas industriales priorizadas por el Plan México están en regiones donde la oferta de cuidado formal ya era escasa.
✓ Oportunidades
  • Marco normativo existente: el acuerdo IMSS–Secretaría de Economía brinda la base legal para instalar CECIs en empresas y parques industriales.
  • México Evalúa señala que la recuperación de guarderías privadas o subrogadas es “la opción más viable en el corto plazo” para el IMSS — abre la puerta a un modelo de corresponsabilidad con el sector privado.
  • El presupuesto 2026 del IMSS para guarderías (17.1 mmdp, el mayor monto histórico) destina solo 0.3% a inversión física. El resto puede renegociarse hacia modelos de operación subrogada con OSCs y empresas.
  • Hay infraestructura comunitaria subutilizada cerca de zonas industriales que puede reconvertirse con alianzas bien diseñadas sin construir desde cero.
  • Los estudios de factibilidad para los parques están previstos para mediados de 2026. Todavía hay ventana para que el cuidado entre en el diseño inicial.

El modelo que ya existe y nadie está escalando

Durante mi trabajo en zona industrial de Naucalpan identifiqué algo que los estudios de escritorio no verían: un comedor comunitario operado por Cáritas Tlalnepantla, dentro del área de influencia de una zona industrial, con infraestructura física suficiente para reconvertirse, o ampliar su operación, como centro de cuidado infantil para hijos e hijas de trabajadoras de la zona.

No era un proyecto nuevo. Era una capacidad instalada esperando ser articulada.

Eso me recuerda a la galería de arte con causa social que dirigí en Puebla: negociamos con un grupo hotelero la cesión de un espacio físico en comodato, una OSC lo operó con propósito social, y los recursos generados se canalizaron a una causa comunitaria. El modelo funcionó porque nadie tuvo que financiar la infraestructura desde cero, solo hubo que articular lo que ya existía.

La pregunta no es únicamente “¿dónde construimos el CECI?” sino “¿qué infraestructura comunitaria ya existe cerca y puede ser activada con una alianza bien diseñada?”

México Evalúa apunta en la misma dirección: el problema del sistema de cuidados no es falta de recursos en abstracto, sino pérdida de infraestructura concreta y debilidad en los mecanismos de provisión. La solución más viable en el corto plazo no es construir desde cero, sino reactivar, reconvertir y articular lo que ya existe bajo un modelo de corresponsabilidad entre Estado, empresa y sociedad civil.

Por qué esto requiere alianza, y no solo voluntad política

El error más frecuente en políticas de cuidado es pensar que el gobierno puede resolver esto solo, o que el sector privado lo hará si se le regula suficientemente. Los datos muestran que ninguno de los dos ha podido: el Estado lleva una década reduciendo infraestructura de cuidado, y el sector privado no entra sin un modelo claro de retorno.

Pero hay un argumento nuevo que el Plan México introduce sin haberlo pensado así: el modelo de inversión mixta que usa para carreteras, energía y aeropuertos: Estado (define reglas y objetivos sociales), sector privado co-invierte y comparte riesgos. Con un déficit fiscal de 4.3% y sin reforma fiscal, el gobierno no puede financiar esto solo. No tiene que hacerlo.

México tiene las condiciones para avanzar: sistema de seguridad social con infraestructura territorial, cámaras empresariales con capacidad de interlocución, una red de OSCs con experiencia en primera infancia, y un marco normativo que ya contempla los CECIs. La evidencia internacional confirma que el modelo funciona cuando los actores correctos se sientan juntos.

En el Parque Industrial de Hawassa, Etiopía (el más grande de África, con el 94% de su fuerza laboral compuesta por mujeres jóvenes) Plan International y la empresa textil The Children’s Place construyeron un centro de desarrollo infantil en 2021 con capacidad para mil niños. Los resultados documentados en 2023 mostraron menor ausentismo, mayor productividad y mayor participación laboral entre las trabajadoras, lo que se tradujo en incrementos salariales. El modelo: la empresa financia la infraestructura, una OSC con experiencia la opera, el gobierno define los objetivos sociales. No hubo que construir desde cero, únicamente articulación con los actores correctos con un modelo claro de corresponsabilidad.

Lo que está faltando en México es ese actor que articule: alguien que tenga la confianza del sector privado industrial, de las OSCs de primera infancia, del IMSS y de los gobiernos locales para sentarlos en la misma mesa antes de que las primeras naves del Plan México estén operando.

Ese es el eslabón perdido: no el centro de cuidado en sí, sino la arquitectura de colaboración que lo hace sostenible.

La ventana que se está cerrando

Los estudios de factibilidad para los parques industriales del Plan México están previstos para mediados de 2026. Si la infraestructura de cuidado no entra en ese diseño ahora, antes de que las primeras naves estén operando, entrará después como parche costoso, o posiblemente no entrará.

El presupuesto dice que hay voluntad. Los números dicen que la infraestructura sigue cayendo. Y en las zonas industriales donde el Plan México quiere generar empleo, las trabajadoras siguen resolviendo el cuidado como pueden: con la abuela, con una vecina, con un arreglo frágil que se rompe cada vez que el niño amanece con fiebre.

Diana terminó su carrera. Diego hoy tiene veintipocos años y toca en su propia banda de música. La red informal que lo sostuvo funcionó porque éramos un grupo pequeño con tiempo y buena voluntad. Las miles de trabajadoras que poblarán los parques industriales del Plan México no pueden depender de eso.

Necesitan infraestructura. Y la infraestructura necesita una alianza que nadie ha convocado todavía.

Me encantaría recibir tus comentarios.

Nos leemos pronto.


Hazael Juárez es especialista en alianzas multisectoriales y cooperación internacional, con 20 años de experiencia articulando redes entre gobierno, sector privado, academia y sociedad civil en México. Actualmente cursa el Diplomado “Migración y Emergencias” OIM/CENAPRED, participa en el Ciclo de Espacios Públicos desde la Primera Infancia (FEMSA/ONU-Habitat) y es miembro de la 10ª generación del Laboratorio Abierto, impulsado por Factual y la Red LATAM de Jóvenes Periodistas.

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